¿Sientes los efectos del estrés en tu cuerpo?
¿Notas ansiedad, dificultades para dormirte?
¿Te despiertas en plena noche y no consigues conciliar el sueño?
¿Vives con el piloto automático puesto y te gustaría aprender a apretar el «botón de pausa»?

Te propongo 5 sesiones para descubrir y practicar herramientas sencillas y eficientes
para hacer un recorrido por los 5 sentidos
para ser plenamente presentes
más conscientes
para aprender a relajarnos
mejorar la calidad del sueño
cultivar la atención y la concentración
observar nuestra mente y nuestros automatismos
ser más amables con nosotros mismos

Seguro que has oído hablar del mindfulness. 
Está de moda. 
Mucha gente piensa que es lo mismo que la meditación. 
También tiene una parte de meditación, pero no es sólo eso. 
Mucha gente (no sé si es la misma) cree que es aburrido.

El mindfulness es en realidad atención plena, es el arte de estar presentes a lo que hacemos, decimos, pensamos, comemos… 

Es hacer callar la mente durante un rato.
Es estar con los 5 sentidos receptivos, despiertos.

Recuerdo la primera sesión con un grupo. Después de presentarnos y hacer unos estiramientos, todo en un ambiente muy “zen”, puse una música de tambores africanos a todo volumen.

¡La cara de los participantes!
Miradas de asombro, de “¿Qué es esto ahora?”, “No estábamos en una clase de mindfulness?”. 

Les invité a pisar la tierra. Fuerte, más fuerte, como si fuéramos una manada de elefantes. A formar un círculo, como una tribu, y seguir pisando la tierra. 
A soltar rodillas, pelvis, brazos, hombros, columna, cabeza, boca, lengua. 
Los tambores no daban tregua. 
Con el ejemplo, les invité a dejar salir sonido. 
No a cantar. 
Sino a soltar la voz, a gritar, a liberarse, sin pretender hacer sonidos armoniosos.
Moviendo todo el cuerpo a ritmo de los tambores.     
La música era tan fuerte que las paredes temblaban.

Cuando se paró, nos miramos.
Mechas de pelo pegadas a la frente.
La respiración acelerada.
El corazón también. 

Y la primera sonrisa.
Amplia, sincera.
Contagiosa.
Todos sonriendo de oreja a oreja.
Intercambiando miradas cómplices.
Recuperando el aliento.
Volviendo de un viaje.

Tendría que haber hecho una foto del “antes” y el “después”.
Porque después, ya no eran los mismos que habían entrado a la sala, con sus preocupaciones y su cansancio del día.
Porque después, ya estaban realmente presentes. 

Propongo:
Sesiones semanales de 1h30 durante periodos de 2-3 meses
Talleres puntuales de 3h

En Figueres y Llançà

Déjame un mensaje y te aviso cuando empezamos la próxima “tanda” de sesiones.

 

 

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