Danza raíz

 

 

Pisar la tierra.
Fuerte.
Más fuerte.

Como si fuéramos una manada de elefantes.
Formar un círculo, sentirnos tribu y seguir pisando la tierra.

Soltar rodillas, pelvis, brazos, hombros, columna, cabeza, boca, lengua…

A ritmo de tambores.

Soltar la voz, gritar, liberarse.
Mover todo el cuerpo al son de los tambores.

Se para la música.
Nos miramos.
Mechas de pelo pegadas a la frente.
La respiración acelerada.
El corazón también.

Y la primera sonrisa.


Amplia.
Sincera.
Contagiosa.


Tod@s sonriendo de oreja a oreja.
Intercambiando miradas cómplices.
Recuperando el aliento.
La mente callada.

Sintiéndonos presentes.

Esto es lo que puede ocurrir durante una sesión.

También puede suceder que estemos tumbad@s en el suelo, relajando cuerpo y mente.
Explorando.
En silencio.
O con una música suave.

Que hagamos estiramientos.
Un viaje interior.
Unos movimientos lentos, para sentir cada articulación, cada músculo.
Que cuidemos de nuestro eje entre cielo y tierra.
Que juguemos con los ritmos y nuestra ropa.

 

Este verano, a raíz de un encuentro de 2 días alrededor de Senegal, se me volvió a encender la llama, o mejor dicho, volví a sentirla, porque nunca se apagó.

La llama interna, la llama-cuerpo, la llama-casa, como dice una amiga querida e inspiradora.

Durante este encuentro, bailé sabar, canté, me emocioné al escuchar los tambores, volví a darlo todo en un escenario y me sentí muy power.

Llena de vida.

¡Qué sensación más buena! 

Después del concierto, varias mujeres me preguntaron si daba clases de danza…

Ellas también quieren sentirse power!

Sus peticiones han vuelto a despertar en mí ganas profundas de compartir esta llama y de alguna manera contribuir a que otras personas contacten con la suya.

Esta llama que hace brillar los ojos y proporciona una energía increíble.

 

Así que a partir de octubre voy a proponer sesiones semanales.
Agruapadas en un pack de 9 sesiones + 1 gratuita de prueba.
Para crear un grupo estable, cuidarlo y favorecer la continuidad.  

No serán clases de danza afro «pura y dura».
Aunque hace más de 20 años que descubrí las danzas africanas y más de 12 que me centré en la danza sabar de Senegal, en esta etapa de mi vida siento que quiero ofrecer
sesiones donde pondré a tu servicio lo que aprendí y practico de consciencia corporal, danza afro y sabar, movimiento consciente, relajación.

Lo que sé y lo que soy.

Para reconectar con el poder de nuestra pelvis.
Anclarnos a la tierra.
Reforzar piernas.
Relajar hombros.
Jugar.
Sudar.
Reír.
Compartir.
Respirar con consciencia.
Sentirnos viv@s.
Más presentes.

Facilita:  Valérie Espinasse

Soy originaria de Francia y viajo con regularidad a Senegal desde el 2004.
Allí reconecto con el pulso de la vida, la humildad, la alegría, el hacer las cosas a su debido tiempo.

También con la dansa sabar: pura creatividad y juego.

Cuando vivía en Barcelona, he sido bailarina en un grupo de percusión y danza de Senegal. 

En la actualidad soy profesora de Qi Gong, arte corporal milenario que viene de China.

En estas sesiones, te ofrezco lo que aprendí de ambas culturas, de su sabiduría, para disfrutar junt@s, vibrar, sentir la conexión a la tierra y aprender a escuchar los latidos y los susurros de nuestros cuerpos.

Mi propuesta para el otoño 2021

Pack de 10 sesiones semanales

Entre cielo y tierra

Del 7 de octubre al 9 de diciembre

Cada jueves, de 18h30 a 20h

Lugar: Convent de Pontós (Empordà)

Precio: 80€/10 sesiones 

Si tu llama te llama…

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