¿Cómo te imaginas que se te queda la cara al empezar el día frente al mar, respirando y sonriendo? 

Cada miércoles por la mañana, de 9h a 10h, hacemos sesiones de qi gong (pronunciar chi-kung) al aire libre, en la playa de Canyelles, en Llançà. Allí, la sombra de unos pinos nos protege del sol. La fluidez de nuestros movimientos de chi-kung va al compás de la brisa en los árboles, del sonido de las olas del mar y del canto de los pájaros.

Puedes aparcar en la calle justo detrás de la playa. A mí me gusta venir andando o en bicicleta por el camino de ronda. Y llegar lo suficientemente temprano para darme un chapuzón en el mar antes de empezar. Después, no me atrae tanto bañarme, me gusta conservar todo el día la energía tranquila que me deja el qi gong.

En invierno, nos acoge el albergue de Llançà. Fuera de temporada, está vacío, así que estamos a nuestra anchas y calentitos. Practicamos frente a los grandes ventanales, mirando el paisaje y, en cuanto aparece el sol, ¡salimos a practicar en el césped con el mar en el horizonte!

El albergue está justo enfrente de la estación de trenes. Es práctico, tanto para venir en tren a Llançà como para aparcar.

Si no sabes lo que es el qi gong, te cuento que es un arte corporal milenario que nos viene de China y es parte de la medicina china. Restablece el equilibrio de nuestra salud gracias a movimientos armoniosos que hacemos con conciencia y concentración, acompañándolos con la respiración. 

En resumen, el qi gong permite sentirse mejor. Cuando repetimos los mismos movimientos durante varios minutos, entramos en un estado de meditación en movimiento. 

Hasta diría que somos poesía en movimiento.

La aparente lentitud del qi gong no significa que es una práctica floja o fácil. Hay posturas, como la del caballero o del árbol, que son tan potentes que cuesta mantener más de 5 minutos si no estás en forma. El qi gong nos hace fortalecer el cuerpo a la vez que nos enseña a relajarlo para conseguir hacer movimientos fluidos y sin tensión. 

El qi gong es sentirse a la vez anclado y fuerte como una montaña y ligero como una nube. 

Los miércoles, somos un grupo mixto de catalanes y franceses. A veces viene una amiga francesa con su perrita Loulou, que se tumba en el centro del círculo que formamos. Le encanta estar en medio del abrazo grupal que nos regalamos de vez en cuando. También le gusta oír nuestras risas. Estos días hago las sesiones bilingües, a menos que todos pidan que las haga sólo en francés para mejorar su vocabulario… 

Cada uno vive el qi gong de manera personal. Unos vienen para sentirse más relajados, otros para mejorar su postura, su coordinación, su equilibrio, otros porque les duele la espalda, algunos para tener más consciencia corporal y aprender a utilizar el cuerpo de manera eficiente…

Quizás a ti te duelen las rodillas o la espalda, y no sabes si te sentará bien una actividad donde se está tanto rato de pie. Sabes, una de las cosas que me encanta del qi gong es que se adapta a las personas y no al revés. Todos los movimientos se pueden adaptar a tu condición física y, como digo siempre, el maestro es tu cuerpo. Hago propuestas y tu cuerpo y tú decidís hasta dónde podéis llegar. Con suavidad. Sin forzar. También se puede practicar sentado, y en hospitales de China, algunos pacientes practican hasta tumbados.

En las sesiones de los miércoles, hay varias personas con dolor crónico de rodillas y espalda que dicen tener más movilidad desde que practican. Y practican con confianza, ya que después de varios años dando clases, detecto rápidamente un torso un pelín atrás, con el peso que recae en las lumbares, una rodilla que pierde la alineación con el pie… Estoy atenta a que cada uno practique en una postura cómoda que respete sus articulaciones y no provoque dolor. 

Creo que el gong, y cualquier otra práctica, tiene que ser placentero. Si no, ¡adiós fluidez!

Si no sabes lo que es el qi gong

te invito a venir a probarlo.
No hay nada mejor que vivir la experiencia.
Que observar tus sensaciones, lo que te dice tu cuerpo.
Tu cara antes y después de la sesión.

Trae un pareo o una esterilla para los ejercicios de consciencia corporal que hacemos a menudo en el suelo.

Ven a hacer una prueba, y luego tu cuerpo y tú decidís.

Y dame un toque para decirme que vienes: por teléfono al 679.01.72.85 o por mail (val@valespi.com)

 

Lugar: Llançà – Playa de Canyelles, Cap Ras, cuando hace buen tiempo
                        Albergue, en caso de viento o lluvia
Fecha: Los miércoles de 9h a 10h (de la mañana)
Llevar: Ropa cómoda y un pareo o esterilla
Nivel: Para todos los niveles
Edad: El qi gong conviene a todo tipo de personas, tanto jóvenes y niños como gente mayor, que quieran mantenerse en forma con suavidad.

 

 

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