Chi-kung para adultos

“El Qi Gong no es una gimnasia más, sino una filosofía de vida.”
Liu Dong. Qi Gong, La vía del sosiego

Un día en que Lao Zi llevaba mucho tiempo sentadochi-kung para adultos e inmóvil bajo un árbol, sus discípulos, intrigados, le preguntaron:
– Maestro, ¿qué haces?
Lao Zi respondió:
– Practico el Qi Gong.
– ¿Y qué es el Qi Gong?, quisieron saber ellos.
– Simplemente es estar en armonía con la naturaleza, les contestó.

Esta es una de las definiciones del chi-kung que más me gusta, por su sencillez y porque va totalmente conmigo, como se puede apreciar en la foto… 😉

La primera vez que realmente sentí el chi-kung en la profundidad de mi ser fue en un taller donde practicamos en un bosque. Tumbados en el suelo, al son de un tambor de chamán y de la voz de la profesora que nos guiaba, nos fundimos con las hojas, con el musgo, con la tierra. Y cuando nos levantamos para conectar con la energía del cielo, ¡waw, me sentí totalmente árbol!

 

En este mismo libro, dice Liu Dong que la buena práctica del qi-gong requiere un “espíritu en calma y [un] cuerpo distendido”.

He notado que la mayoría de las personas que vienen a mis clases de chi-kung padecen ansiedad, insomnio o trastornos del sueño, estrés, etc. Es por eso que suelo empezar las sesiones con ejercicios de enraizamiento y de conciencia corporal para los que propongo a los participantes estirarse en el suelo, soltar tensiones (a veces utilizando una pequeña pelota u otro objeto), hacer un ejercicio de un lado y observar qué ocurre en el otro lado, dejar atrás sus preocupaciones, tomarse su tiempo, bostezar, volver a la respiración abdominal y sentir la relajación.

Después, los noto más presentes y más relajados de cuerpo y mente, y entonces podemos conectar con la sonrisa interior y empezar con movimientos de chi-kung propiamente dichos.

Para que conecten con su interior y (re)aprendan a confiar en sus sensaciones, les invito mucho a observar: ¿qué ocurre cuando no hacemos el ejercicio de conciencia corporal al inicio de la sesión? ¿Y cuándo empezamos por una meditación? ¿Cómo está nuestro pie izquierdo respecto al derecho? ¿Cómo nos sentimos al empezar la sesión y al terminar?

Y tú, que estás leyendo esto, ¿sientes el contacto del suelo en tus pies? ¿Cómo está tu columna vertebral? ¿Y tu barriga, está relajada y suelta? ¿Cómo es tu respiración?

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